Mundo Nini

mundoniniAproximadamente uno de cada cinco jóvenes en España no estudian ni trabajan. La relación entre altos índices de desempleo y jóvenes ociosos es bastante clara. Donde el paro es más alto y las condiciones laborales más precarias, menor motivación para insertarse en el mercado laboral.

Pero hay un porcentaje menor dentro de ese heterogéneo grupo de los ninis que no es que no trabajen porque no haya empleo o este sea malo, sino que simplemente no quieren trabajar. Por suerte este grupo no es el mayoritario y tampoco es una de esas peculiaridades que se atribuyen al carácter español (representan un 3,2% en España y un 3,4% de media en la Unión Europea).

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat. Wstatus=NWant

El joven indolente del que hablamos aquí es un caso particular del Mundo Nini: el que dice que no busca empleo porque “¿pa’ qué voy a buscar si no hay trabajo?”. Estos ninis quieren tener un buen empleo, un empleo digno, pero, eso sí, lo quieren tener de entrada y por la cara, ya que estudiar tampoco es lo suyo: “¿por qué tengo que estudiar todo esto si no me va a hacer falta en la vida?”…

Que estos ninis no estudien no significa que no puedan aprender cosas. El nini que nos ocupa está lejos de ser un zoquete, aunque su pensamiento tautológico lo parezca. Maneja todos los aparatos modernos que están en el mercado y se mueve como pez en el agua por el universo 2.0 y las nuevas tecnologías. Quizá no tenga interés en saber lo que es un logaritmo neperiano pero está a la última de los vídeos más populares. Nunca será un empollón pero es lo bastante listo como para darse cuenta de que ha perdido el tren del esfuerzo y no le queda otra que vivir de los padres, quienes aceptarán su destino con la mejor cara que tengan de resignación cristiana. El nini no es vago -dirán sus progenitores- solo es una víctima de las circunstancias.

La ley del péndulo generacional

En los años 90 las tasas de paro en España llegaron a alcanzar el 24,5% (año 1994), aunque ahora se nos olvide. Entonces también había paro y no solo había paro sino que las becas y las ayudas sociales que hoy damos por derechos irrenunciables alcanzaban todavía a menos población que ahora. En aquellos tiempos, trabajar y estudiar no era una heroicidad, como se escucha decir en la tele de los universitarios que trabajan y estudian hoy en día, sino que era algo bastante normal.

Algunos casos de ninis que conozco coinciden en que provienen de hogares con padres excesivamente protectores y lo paradójico es que ellos mismos, los padres de los ninis de hoy, no fueron en el pasado nada ninis, ni siquiera en el mejor sentido del término. Con toda la buena intención del mundo estos padres y madres han querido dar a sus hijos todas las comodidades que ellos no tuvieron y dárselo, además, no como premio al esfuerzo sino por el mero hecho de existir. Desgraciadamente, esa es una mala lección de vida que difícilmente pudieron no aprender. Solo ya tarde, cuando la niñez queda lejos, se empiezan a dar cuenta de su error.

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