Desarrollo, religión y desigualdad de género

Países ricos y religión predominante

El indicador global de riqueza económica de un país no es el único valor que hay que considerar cuando hablamos del nivel de desarrollo alcanzado.

religionesxdesarrolloxgenero
Fuente: UN

Si sólo tuviéramos en cuenta ese dato al hablar de países desarrollados nos encontraríamos con una clasificación que deja mucho que desear, sobre todo para los grupos de población del interior de esos países a quienes el desarrollo no llega en igualdad de condiciones. Es el caso, por ejemplo, de las mujeres.

Por esta razón, la ONU tiene en cuenta los valores alcanzados en diferentes dimensiones cuando elabora el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y una de ellas es precisamente el Índice de Desigualdad de Género (GII).

Desigualdad de género y religión

MujeresEstudianEn este GII se consideran otros aspectos, como son: la proporción de mujeres que terminan la secundaria, la maternidad adolescente, la proporción de mujeres en sus Parlamentos o la tasa de actividad por género.

Cuando ordenamos los países según este índice, de menor a mayor, observamos que los países de religión musulmana desaparecen de los primeros puestos. Los mismos que tienen altos valores de PIB per cápita gracias a las exportaciones de combustibles fósiles se encuentran ahora hacia la mitad inferior de la clasificación.

Fuente: UN
Fuente: UN

Malasia es el primer país de religión musulmana que aparece en la lista y lo hace en el puesto 39, seguido de Libia. El país que antes estaba a la cabeza de los más ricos, Catar, ocupa la posición 113, entre Guatemala y Bangladesh, y nuestro vecino Marruecos se sitúa en el puesto 92. Otros países musulmanes ni siquiera se pueden clasificar bien por su valor en el GII, como Brunéi (oficialmente: Estado de Brunéi, Morada de la Paz), por falta de mujeres en los órganos de representación, o el denominado Estado de Palestina. 

Donde la discriminación de las mujeres es parte de la cultura resulta difícil establecer una sana comparación, pero basta con observar los tratados internacionales que estos países y gobiernos locales suscriben (o no) para hacerse una idea de la situación de las mujeres en su interior.

Una característica común a todos estos países es la baja tasa de actividad femenina. Los valores sociales que predican las religiones son siempre conservadores de las situaciones preexistentes y nunca favorecen por sí mismos los cambios sociales, sobre todo si estos conllevan una mayor participación de las mujeres fuera de lo que predican como su entorno natural: el hogar y la crianza de los hijos.

Sin embargo y pese a la evidente relación entre altos índices de desigualdad de género y religión derivada del islam, la explicación del dato quizá tenga más que ver con la historia y la economía que con las creencias, aunque incluya también a éstas, pues las tres religiones monoteístas que vinieron de Oriente siempre han estado de acuerdo en “lo esencial”, como bien nos recuerda esta viñeta. En eso hay pocas diferencias.

Fuente: Radical.es
Fuente: Radical.es

¿Es la religión cristiana más igualitaria?

Los países con menos discriminación hacia las mujeres son aquellos donde hay libertad religiosa y cuya religión mayoritaria es algún derivado del cristianismo, pero no son más igualitarios porque el cristianismo sea la religión mayoritaria, sino que lo son a pesar de ello. La no adscripción religiosa es creciente en todos estos países y en algunos ya gana por mayoría entre las nuevas generaciones, caso de Islandia. Ha sido una peculiar historia en esta parte del globo y las leyes lo que ha limitado poco a poco la influencia de la religión en la vida civil. No se olvide que ha costado años de persecuciones y guerras religiosas llegar a este punto.

Las declaraciones recientes del Ministro de Justicia español en relación con el uso del burka, en tanto puede suponer un riesgo para la seguridad ciudadana similar al casco de una moto en determinados contextos, quizá nos hagan pensar que la religión cristiana, y particularmente la católica, es más igualitaria que las otras, pero es una ilusión que los hechos desmienten. Sólo hay que ver quiénes representan el poder dentro de esta Iglesia y qué tratados no ratifica el Estado Vaticano.

El burka refleja la desigualdad social del mundo del que proviene, pero el lobby religioso, tanto aquí como allí, sólo vela por sus propios intereses y más les preocupa la competencia en el mercado de las creencias que la omnipresencia religiosa o la sumisión de las mujeres. Prueba de ello es que quienes eso dicen son los mismos que no conciben mujeres plenas sin maternidad, ponen medallas a la Virgen y las nombran “alcaldesas perpetuas”, por no mencionar algún tema más polémico sobre el que han hecho opinar hasta a la OMS. Lo expresado en relación con el burka, más que síntoma de modernidad, nos recuerda aquello tan viejo de ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio, frase bíblica que a buen seguro a este ministro le suena.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s