Cómo hacer que el número de pobres suba, baje o se multiplique por cero

Ayer la prensa se hizo eco de un informe de Unicef  sobre la pobreza infantil en los países desarrollados durante los últimos años. En este informe, consideran el umbral de pobreza del año 2008 y lo trasladan al año 2012, aplicando el ajuste de la inflación. Eso al menos es lo que cuentan en la página 11 del documento.

La medición de la pobreza y las causas de su aumento entre los más jóvenes han sido temas ya tratados y explicados en una entrada anterior.

Supongamos ahora un país con inflación contenida en el que los ingresos medianos se reducen al cabo de cuatro años. El umbral de pobreza en el último año también será menor y la población por debajo de esa cifra (sea la que sea) nos dará la tasa de pobreza que corresponde a ese año. A Unicef, sin embargo, no le vale ese dato  y para obtener una cifra distinta lo que hace es mantener el mismo umbral que en 2008 (“anclado” en 2008, dicen). En el caso de los países en recesión este método supone aumentar la población por debajo del umbral (en situación de pobreza), al ser este un valor mayor de lo que correspondería si se tuviera en cuenta el dato de ingresos del último año. En sentido contrario, el método subestima la pobreza real de aquellos países que han crecido en este tiempo, al aplicar en su caso un umbral de pobreza del pasado, inferior por tanto al que les correspondería.

¿Es correcto lo que hace Unicef? No. No lo es porque el umbral de pobreza es un concepto relativo, pero relativo en el tiempo y en el espacio. Si no fuera así, con esa misma lógica del informe, podríamos fijarlo en cualquier otro año o en un valor de otro país. Si utilizáramos el umbral de pobreza de 1960, por ejemplo, ajustado únicamente por la inflación, el número de pobres en España sería muchísimo menor, o incluso podría ser cero. Y no digamos si en lugar de moverlo en el tiempo lo movemos en el espacio: utilicemos el umbral de pobreza del país más rico de la Unión Europea en términos per cápita (Luxemburgo) a ver si así conseguimos que la tasa suba al 100%.

Si cada uno hace lo que más le conviene en cada momento, igual podemos pasar de decir que no hay pobres en España a decir que hay tantos que todos los somos.

Medir la pobreza es algo que ya de por sí tiene limitaciones por la dificultad de reflejar la realidad de los ingresos y obtener datos fiables, pero no deberíamos complicar más las cosas moviendo el umbral de pobreza a nuestro gusto y conveniencia para que las cifras nos parezcan más vistosas y llamativas.

Lo único cierto de este informe es que mientras unos países han mejorado sus ingresos entre 2008 y 2012, otros han retrocedido. Pero eso es algo que ya sabíamos por muchos otros indicadores, incluso por el más general de todos, el PIB per cápita, y sin tener que usar el tema de la pobreza infantil barriendo un poco más para casa.

La pobreza es algo que todos lamentamos pero es el desarrollo de los países y la inversión utilizada con inteligencia lo que nos sacará de ella, no la caridad, las religiones ni las ONGs, que ya ha quedado clarísimo cuál es su alcance.

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