De país receptor a país emisor, pero no tanto

En esta época de crisis generalizada que alcanza también a los medios, todo lo malo vende. La información en positivo, tal cual es, parece que no le interesa a nadie. O quizá sí, pero vende mucho menos y por ello también se cuenta mucho menos.

Entre las exageraciones que dan buenos titulares estos días encontramos las noticias sobre jóvenes españoles altamente cualificados que no encuentran empleo en el interior del país y se ven forzados a buscarlo fuera. Incluso se ha creado una web para dar voz a los que se consideran “exiliados de la crisis”. Según podemos leer en ella Un millón de jóvenes españoles han tenido que marcharse de España en los dos últimos años por causas económicas o laborales”. Y se quedan tan anchos, oiga.

Tomar la parte por el todo es un error frecuente al que estamos acostumbrados, ya sea para hablar de emigración, desahucios o pobreza. La casuística ayuda también a poner cara a las cosas. El problema es que las caras que la prensa elige no son necesariamente las que mejor representan la realidad.

La realidad tal cual es

Hay actualmente casi 2,1 millones de españoles empadronados en el extranjero y algo menos de la mitad de ellos tienen entre 15 y 39 años. No todos nacidos necesariamente en España.

Fuente: Ine
Fuente: Ine

Si hubiera salido un millón de españoles en los dos últimos años, está claro que el gráfico no sería ese. Pero por si esta fuente no les pareciera del todo fiable (por aquello de que todos los españoles que salen no se empadronan a través de los consulados), vamos a mirar las cifras del lado de las migraciones exteriores de España según nacionalidad de las personas que migran (salen o entran).

Españoles en el extranjero 2
Fuente: INE, Migraciones

Ciertamente en los últimos años se observa una mayor tendencia a salir que a entrar (valores negativos del eje), incluso entre los españoles, algo raro hasta hace bien poco. Pero incluso si sumamos todas las salidas y todas las entradas de los años postcrisis, suponiendo no repeticiones, y las restamos entre sí, lo que nos da es que entre 2008 y 2013 han salido 111.582 españoles, jóvenes o no. Muy lejos de ese millón que cuentan algunos. Si solo consideramos los dos últimos años la cifra es todavía más baja: 71.615. Decir que un millón de jóvenes españoles se han visto obligados a emigrar por la crisis es sencillamente no tener ni idea de dónde estamos ni de dónde venimos. 

De dónde venimos

Más del 85% de las entradas y las salidas que se registran hacia o desde España son de nacionalidad no española. Y en esto la crisis ha cambiado poco el panorama.

La emigración siempre es por razones de búsqueda de empleo y mejora de las condiciones de vida. La Unión Europea se hizo para facilitar la movilidad de personas, no solo de capitales y no solo de mercancías, permitiendo con esa movilidad una mejoría y homogeneidad mayor en las condiciones de vida de toda la Unión. A diferencia de EE.UU., en Europa no hay una lengua común, lo que en realidad impide que la movilidad sea todavía más de lo que podría ser.

Llama la atención lo mucho que proliferan las noticias sobre el tema hoy y lo poco que se alarmaban en su día viendo los datos sobre migraciones desde el exterior en los años previos a la crisis, pese a la espectacularidad de algunas cifras. Veamos, por ejemplo, el año 2005.

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat

Y así, entre 2000 y 2008. Durante ese período España tuvo de forma continua el mayor saldo migratorio de la toda la Unión Europea, algo que no ocurría desde 1978. El pico máximo de 2007 que vemos en la siguiente serie histórica corresponde al año de ingreso de Rumanía y Bulgaria en la UE.

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat

España pasó entonces de ser un país con un 2% de extranjeros en 2000 a tener un 11,6% en 2009, con un incremento de 4,5 millones.

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat

Rumanía es hoy la nacionalidad mayoritaria entre los extranjeros residentes (15,2%), tanto aquí como en Italia, que han sido sus destinos favoritos desde entonces. Por grandes regiones destaca también el 28% de norteafricanos y el 22% de nacidos en América del Sur.

La burbuja inmobiliaria y toda la economía directa e indirecta en torno al sector fue el gran reclamo en su momento, pero el pinchazo posterior no ha producido ni de lejos el mismo efecto en sentido contrario. 

Con todo, la población extranjera es la que más salidas registra estos últimos años. En 2013 suponían el 85,5% del total de emigrados y su porcentaje en la población se ha reducido al 10,9%, casi un punto menos que en 2009. En valor absoluto son 4,7 millones de los 46,5 habitantes que hay en España.

El hecho de que el paro, la emigración, la economía sumergida o la pobreza se ceben especialmente con la población extranjera no es ninguna casualidad, ni fruto de la insolidaridad y xenofobia del país receptor; muy al contrario, son la consecuencia lógica de un mundo cada vez más abierto e interconectado. La emigración por razones económicas se produce siempre de los países menos ricos a los más ricos (o en auge económico) y cuando la coyuntura en estos no es favorable, quienes más se resienten son los últimos en llegar y los que con menos apoyos cuentan (aquí un reciente informe europeo sobre el tema). Otra cosa es si un país receptor en situación de alto desempleo tiene que soportar indefinidamente movimientos migratorios que no están en sintonía con la economía del momento o que se derivan del subdesarrollo y la dependencia. Y ahora que esos flujos migratorios se mueven más hacia el norte de Europa, ya vemos lo que Reino Unido y Alemania piensan al respecto.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s