Un libro que es mejor que el mejor de los documentales

Recientemente pudimos ver en Tve2 el documental hispano-alemán La conquista del mundo, que trata del viaje de Magallanes en busca de las islas de las especias (aquí el vídeo). En él intervienen investigadores de algunos territorios que fueron visitados por europeos por primera vez en aquel histórico viaje y se recrean fragmentos significativos que tuvieron lugar a lo largo de los dos años que duró la travesía.

Magallanes

Magallanes buscaba las Molucas navegando por el oeste al mando de cinco naves bajo bandera española. En aquellos tiempos la ruta hacia el este era ya de dominio portugués y el viaje hacia el oeste era completamente desconocido. Antes de llegar a su objetivo encontró las islas que hoy configuran el archipiélago de Filipinas. Una suerte para el emperador y el Papa romano, que ganaban así nuevas tierras donde implantar sus dominios y creencias, pero no para sí mismo, que encontró también en ellas el fin de su largo viaje, combatiendo a pie de playa con los partidarios del jefe indígena Lapulapu en la batalla de Mactán.

Pero mucho antes de eso tuvo que atravesar por primera y única vez el estrecho que hoy lleva su nombre, la tierra de los fueguinos y el gran océano calmo que recibió por ello el nombre de Pacífico. Así debieron encontrarlo cuando fue navegado de un extremo a otro en 1521. Y lo hizo asumiendo un riesgo y con una penuria de medios sorprendente.

Había indicios sobre la esfericidad de la Tierra desde la antigüedad pero la dimensión de la “esfera” se había subestimado considerablemente. De haber sabido la distancia que aún le quedaba por recorrer en el nuevo océano, nunca se hubiera aventurado a seguir la travesía en las condiciones en las que se encontraban al dejar atrás Tierra de Fuego. En algún punto debió pensar seguro que la hipótesis de la esfericidad podía ser falsa y los mapas de la Tierra plana ciertos, encontrándose en el borde acuoso del mundo conocido. Solo al tocar tierra nuevamente pudo imaginar el gran error de magnitud de quienes apostaban por la esfericidad. A partir de entonces ya no se podría volver a cuestionar ese tema, gracias a uno de los descubrimientos más importantes de la historia de la humanidad, aunque en este caso fuera por pura serendipia. En aquel momento importaba mucho más la riqueza que se escondía en las islas de las especias.

Si existiera una escala para medir la duración y las dificultades de aquellos primeros viajes marítimos, no sería exagerado decir que el de Magallanes equivalió en dificultad a cuatro veces el primer viaje de Colón, lo que da una buena idea de lo casi milagroso de aquella gesta.

Hay otro documental del canal Odisea que recrea el viaje aprovechando el realizado por una réplica moderna de la nao Victoria, eso sí, sin los riesgos ni los enigmas geográficos que rodeaban al capitán de la nave original. Magallanes capitaneaba la nao Trinidad pero fue Victoria, pilotada por Elcano, la que consiguió completar la primera vuelta al mundo regresando al punto de partida. Este contiene algunas imprecisiones y datos que echamos en falta. Es por ello que resulta preferible como documental el anterior.

Magallanes ZweigLa historia de este viaje es lo suficientemente importante como para que se sigan haciendo documentales y películas sobre él, sin embargo, ninguno superará la biografía escrita por Stefan Zweig en 1938 sobre Magallanes.

Un libro que consigue tenernos en vilo de principio a fin, tal y como le gustaban los libros al propio autor en su condición de lector, con el añadido de que en este caso es la historia real sin ficciones añadidas la que a fuerza de prodigiosa resulta increíble, sin que le sobren personajes ni descripciones. Sabemos de su exactitud porque el verdadero narrador del viaje, el noble italiano Pigafetta resumió la travesía y la legó al emperador que financió la expedición, siendo de los pocos marinos que salieron y llegaron a Sevilla (18 de los 265 con que contaba la expedición original). Según este, ni el cuaderno de bitácora de Magallanes ni el documento completo de la narración de Pigafetta fueron encontrados, sospechándose que los desertores de la nao San Antonio instigaron a Elcano una vez en Sevilla para deshacerse de ellos. Cierto o no, al menos se conserva el resumen que el mismo narrador entregó al emperador, que es el documento fundamental que tenemos hoy para conocer aquellos históricos y sorprendentes hechos.

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