Presión demográfica a la vista, mi capitán

El año 2015 ha empezado para España recibiendo grandes avalanchas de inmigrantes por mar y por tierra, como viene siendo habitual desde hace meses.

Uno de los tópicos que leemos y escuchamos en relación con estos movimientos es que representan apenas un 5% del total de inmigrantes ya que la mayor parte –se nos dice- vienen por avión.

Vamos a ver qué hay de cierto en esa cifra tan redonda que nos cuentan y respecto de qué tipo de inmigrantes se puede calcular ese porcentaje.

Dejando a un lado los asuntos de atención humanitaria y asilo, lo primero que debe quedar claro es que hay una inmigración adecuada a la ley, que es bienvenida, y otra que no. Los requisitos legales para la estancia permanente (trabajo, estudios, reagrupamiento familiar, otros), según país de origen, se pueden consultar aquí.

Cualquier extranjero que resida en España de forma habitual sin el necesario permiso de residencia casi seguro que es porque no cumple ninguno de los requisitos legales para obtenerlo, asunto que lo convierte automáticamente en un inmigrante ilegal (eufemísticamente llamados “irregulares” o “sin papeles”).

Los inmigrantes ilegales pueden intentar el acceso a España y la Unión Europea por diferentes vías (tierra, mar y aire). España tiene aproximadamente 2.000 km de fronteras internacionales (principalmente con Portugal y Francia, sin olvidar Andorra, Gibraltar, Ceuta y Melilla), a lo que hay que añadir la entrada por medios portuarios y aeroportuarios.

Datos sobre rechazados en fronteras o presentes ilegalmente en el territorio

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat

Los rechazados en frontera por no tener la documentación en regla, no justificar la estancia, carecer de medios de subsistencia o ser peligrosos han descendido desde 2008 en el conjunto de la UE y también en España, pero la mayor parte fueron rechazos en fronteras terrestres no aeroportuarias, tanto en el conjunto de la UE como en España. Y casi el 60% de los rechazados en toda la UE en 2013 por no cumplir alguno de los requisitos legales se detectaron en España.

Fuente: Eurostat
Fuente: Eurostat

Por su parte, los inmigrantes encontrados de forma irregular dentro del territorio también han descendido desde el inicio de la reciente crisis económica. En 2013, un 11% del total de la UE se encontraban en España.

Si atendemos a las llegadas a islas y península mediante embarcaciones o asaltos a la valla, aun pendientes del dato de 2014, podemos decir que las cifras reflejan tendencias dispares. El número de inmigrantes que intentaron el acceso mediante el uso de embarcaciones ha descendido, pero han aumentado los intentos de entrada por Ceuta y Melilla en el mismo periodo, como vemos en el siguiente gráfico.

Fuente: Ministerio del Interior, Balances de la lucha contra la inmigración irregular
Fuente: Ministerio del Interior, Balances de la lucha contra la inmigración irregular

¿De cuántas personas hablamos y qué porcentaje representan? Entre el 2 y el 4% de todos los rechazados en fronteras el mismo año corresponderían a asaltos y embarcaciones. Un porcentaje similar nos saldría si en lugar de considerar los intentos fallidos de entrada consideramos la inmigración legal de ciudadanos procedentes de países de fuera de la UE. Sin embargo, respecto del total de los presentes ilegalmente en el territorio que fueron detectados en 2013, estas entradas suponen un 16%, algo que ya no es tan insignificante. Parece entonces que la cifra redonda del 5% merece algunos matices. Otra cosa será el destino que les espera a unos y otros una vez que han llegado.

La mendicidad y la venta callejera ilegal como forma de vida

Quienes hemos visto aumentar estos años el número de personas extranjeras ancladas a las puertas de supermercados, iglesias, ambulatorios y otros edificios de uso público en las grandes ciudades, así como manteros en los paseos marítimos de la costa, tenemos claro cuál es un posible destino que seguro les espera a muchos de los inmigrantes irregulares en caso de entrar. Si hay una organización de estos colectivos para su explotación previa y/o posterior a la entrada, se desconoce, pero no es descartable ya que el fenómeno de la trata de personas puede adoptar diferentes formas y esa es una.

El tráfico ilegal de inmigrantes y la trata de personas

La trata de personas para el ejercicio de actividades ilícitas (explotación sexual, laboral o de otro tipo) es diferente del tráfico ilegal de inmigrantes pero se relaciona a veces con él. Tienen en común que ambos son alimentados por la presión demográfica y la miseria de los países de origen (solo hay que ver el mapa que nos presenta aquí la wiki). No por casualidad la mayor parte de las víctimas en la esfera europea proceden de Rumanía y Bulgaria (países con menor PIB per cápita), que son las nacionalidades principales también de los explotadores y traficantes, según estadísticas recientes del tema.

La trata de personas aparece muy ligada al género, como es de suponer en un mundo que sigue siendo mayoritariamente desigual y discriminatorio, con un claro perjudicado y un claro beneficiado: el 75% de las víctimas de la trata son mujeres mientras que el 75% de los traficantes son hombres.

En el caso de los traficantes de fuera de la Unión Europea, la mayor parte son de nacionalidad desconocida (¿?) pero de los que sí se conoce, Nigeria, China y Marruecos destacan por encima del resto.

Más malthusianos que nunca

La explotación de congéneres menos afortunados existirá mientras exista miseria en grandes cantidades y esta aumentará en tanto no se estabilice el crecimiento demográfico de los que menos tienen. El ejemplo palmario es China.

No basta con denunciar las desigualdades económicas internas y externas. Estas desigualdades son en buena medida fruto de desigualdades educativas y formativas que actúan a largo plazo y los problemas ambientales y de pobreza no se arreglarán mientras la población siga creciendo de forma incontrolada donde menos recursos tienen.

La caridad ya ha demostrado su ineficacia. Reducir la mortalidad infantil como objetivo sin controlar posteriormente la natalidad, multiplica el efecto empobrecimiento y fuerza la emigración. Ejemplo de ello lo tenemos en Filipinas, país ultracatólico donde la principal fuente de divisas son las remesas que aportan sus emigrantes, algunos de ellos viviendo en condiciones lamentables en Oriente Medio o incluso poniendo sus órganos en el mercado negro, como se puede ver en este documental.

Si todos queremos estar en el mismo barco del desarrollo económico y el bienestar, el mismo control de natalidad que aplicamos en casa propia hay que exigirlo en casa ajena.

Exijamos, pues, ayudas sociales y ayudas al desarrollo con contrapartidas demográficas para quienes las reciben. Nada a fondo perdido y  nada sin contrapartidas.

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