Hacerse un Varoufakis

El breve encuentro del presidente del Eurogrupo con el nuevo Ministro griego de Finanzas en el que este dice no reconocer a la “troika” como interlocutor válido, me ha recordado aquel episodio de Los Simpson en el que Fidel Castro se queda con el billete del trillón de dólares del Sr. Burns animado por un confiado Homer.

Hacerse un Varoufakis es ya hacerse el sueco, en especial cuando te piden cuentas del dinero prestado.

Lo ocurrido, sin embargo, no sorprende a quienes siguen de cerca la crisis del euro, que ya nos avisaban de unas semanas de tira y afloja. Se espera que ambas partes lleguen finalmente a la menos mala de las soluciones en el último momento. Veremos.

Otro de los asuntos más comentados a raíz de la victoria de Tsipras ha sido la ausencia de mujeres en el nuevo ejecutivo. Ambas noticias están de hecho más relacionadas de lo que pensamos. El gesto de menosprecio al Eurogrupo no deja de ser puro teatro para recuperar el orgullo herido, y es dudoso que se hubiera producido igual de haber sido una mujer la negociadora. El ego masculino es eso precisamente: masculino.

El machismo en Europa aumenta en dirección este y disminuye en dirección norte. Grecia es famosa por muchas cosas, algunas buenas y otras no tanto. Entre las que deberían ir olvidando están sus tradiciones machistas y su escaso interés por pagar impuestos. Si alguien ha visto la película Zorba el griego, basada en la novela “Alexis Zorba, el griego” de Nikos Kazantzakis, sabrá bien de lo que hablo.

A menudo lo que hoy somos tiene su explicación en el pasado y así también ocurre con ese punto ciego que tienen los griegos en cuanto a sus mujeres y lo de asumir ciertas obligaciones fiscales.

El nuevo Museo Arqueológico Nacional ha tenido un gran acierto invitándonos a contemplar hoy los restos de la Grecia clásica no tanto por su cronología sino tal y como ellos entendían el mundo: los hombres y la ciudad a un lado y la casa y las mujeres al otro.

“Doy Gracias a Dios por haber nacido griego y no bárbaro, hombre y no mujer, libre y no esclavo”. No sé si Tsipras piensa como Platón pero hay algo de esto en sus decisiones.

En la Grecia moderna postcrisis una isla entera de ciegos llamó la atención del mundo; ahora parece que es todo el país. Definitivamente nuestros hermanos griegos deberían hacérselo mirar y esperemos que no tarden mucho.

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