Ciudadano 9.500 millones. ¿Pasamos a Def con Dos?

¿Recuerdan el programa de “El escarabajo verde” titulado “Ciudadano 9 mil millones”? Para quien no lo haya visto, aquí lo dejo. Desde entonces, las estimaciones de la población mundial para mediados de este siglo han subido la cifra otros 500 millones.

Como decía en aquel programa Julio Pérez, demógrafo del CSIC, el problema no es si somos muchos o pocos sino lo que hacemos. Considerando precisamente eso que hacemos, Carlos de Castro, físico de sistemas, venía a decir por entonces que solo reduciendo la población actual a la mitad podríamos dejar de ser dañinos para el planeta, dado el impacto que la actividad humana tiene sobre la biodiversidad, el clima, los recursos, etc.

Son varias las instituciones que nos advierten de que el ritmo actual de consumo y degradación ambiental es insostenible. La red  Footprint  realiza periódicamente informes sobre la huella ecológica y estima que nuestro nivel actual de consumo y contaminación requiere ya una vez y media el planeta Tierra para ser ecológicamente sostenible. Y eso, considerando la actual distribución de la riqueza y el desarrollo tecnológico y económico a escala global. Si todos los habitantes vivieran como los países de altos ingresos necesitaríamos tres planetas, o seis, si el estándar fuera el de un neoyorquino.

Una aproximación a la huella ambiental de varios países en equivalentes de esos mismos países se puede ver en el siguiente cuadro.

En el caso de España, estamos superando en más de dos unidades nuestra biocapacidad. Esta varía cada año en función de la gestión ambiental, los medios de producción agrícola, la degradación ambiental, el clima y el tamaño de la población.

La conclusión es clara para quien quiera verlo: más industrialización, más desarrollo económico y más comodidades tiene como contrapartida una mayor huella ecológica, y la solución pasa por hacer correcciones de forma inmediata en todo aquello que aumenta nuestro impacto sobre el planeta, dado que hasta el momento solo tenemos uno.

Fuente: Footprintnetwork.org

Fuente: Footprintnetwork.org, Huella Ecológica de España

La población mundial en 2050

En el top 10 de países más poblados a mediados del presente siglo encontraremos a Nigeria, país con problemas de pobreza extrema (menos de 1,5 $US al día) que afecta  a más de dos terceras partes de su población. Otros, como India, tienen ya un oscuro panorama hídrico, que les impide hacer llegar a toda su población algo tan aparentemente sencillo como el agua potable.

Se puede constatar en qué medida algunos países han estabilizado su crecimiento demográfico estos años pasados (China, principalmente) mientras que otros apenas han hecho esfuerzos, ni siquiera hoy, a pesar de todo lo que sabemos.

Fuente: UNdata

Fuente: UNdata

La revolución reproductiva, que dicen nuestros demógrafos, se traduce en reducir la fecundidad, acción impulsada por el mayor valor de criar a los hijos en situación de baja mortalidad infantil y alta tasa de actividad femenina. Pero estos cambios no han llegado a la mayor parte de la población mundial y son piedras en el camino del desarrollo que impiden hacer llegar el bienestar a cada vez un mayor número de personas.

En países como Nigeria, Pakistán y Afganistán, donde se dan todavía casos de polio, son las autoridades locales quienes a veces han impedido campañas de vacunación por temor a que afectaran a la fertilidad de sus mujeres (ver aquí, aquí y aquí). La resistencia no tiene razón de ser, pero da una buena prueba del poco interés que tienen algunos de estos países en el problema demográfico y ecológico, que es en parte la causa de sus raquíticos avances en términos de desarrollo económico y humano.

En su reciente visita a Filipinas, una joven le preguntó al Papa por qué sufren los niños. Entonces le dijo que esa es la única pregunta para la que no existe respuesta. Pero al día siguiente haría su famoso comentario de que “no hay que tener hijos como conejos” para ser un buen católico, algo que en general a la comunidad católica no ha sentado nada bien y que, en cualquier caso, llega demasiado tarde. Se ve que ya había tenido tiempo de reflexionar sobre la posible respuesta a la pregunta.

La influencia de la cultura católica tradicional en aspectos de fecundidad (número de hijos por mujer) ha tenido un impacto claro en países latinoamericanos, como lo tiene la cultura islámica en muchos otros. La respuesta a la pregunta de la joven, en realidad, sí existe y se llama estupidez humana o, como dice el contador de la población mundial en tiempo real, nuestra incapacidad para entender la función exponencial. Y llegados aquí, hay poco más que decir. A continuación, el último tratado filosófico musical sobre el tema al más puro estilo Def con Dos, nombre que, en verdad, refleja a la perfección la situación tal y como algunas personas la vemos ya hoy.

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