¿Dietas milagro contra el Alzheimer?

España es uno de los países con más casos de Alzheimer y donde la población mayor de 65 años va en aumento. La esperanza de vida, la sanidad y las demás tendencias demográficas configuran una estructura poblacional típica de sociedades desarrolladas. Es por ello que la incidencia de la enfermedad se prevé todavía mayor en el futuro.

Alzheimer

Mayores65España

Fuente: Eurostat

Como simples mortales confiamos en que la investigación sobre el tema nos permita conocer cada vez mejor la evolución de las demencias y encontrar un tratamiento realmente eficaz. De momento lo que sí parece existir es un creciente interés en los factores de riesgo que pueden provocar o acelerar su desarrollo.

Descubrir soluciones para atajarlo desde la prevención es desde luego un buen objetivo que nadie puede discutir. Pero lo que sí podemos y debemos cuestionar es el bombo y plantillo con el que se anuncian presuntos remedios milagro a partir de una simple ingesta de alimentos (aquí la noticia), ya sea el aceite de oliva virgen extra o los frutos secos. Por muy saludables o poco procesados que estos sean, no dejan de ser solo alimentos que, además, han formado parte de nuestra dieta desde tiempos remotos sin que su consumo regular haya servido para lo que nos prometen, como bien demuestran las cifras que vemos más arriba, encabezadas dentro de la UE por dos de los países más mediterráneos que hay: Italia y España.

Según leemos en los detalles del experimento en el que se basa la noticia, uno de los grupos experimentales, formado por mayores de 65 años con riesgo cardiovascular, tuvo una dieta mediterránea complementada con 1 litro de aceite de oliva virgen extra a la semana. A otro grupo similar se le complementó la dieta con 30 gramos diarios de frutos secos variados. Y finalmente, al grupo de control (el que sirve para comparar) se le dejó con una dieta baja en grasas. Al final del periodo (entre 2003 y 2009) se comparaban resultados de todos ellos mediante una batería de tests de desempeño cognitivo y se hizo un seguimiento. Según sus conclusiones, el mejor resultado lo obtuvo el grupo tratado con la dieta complementada con frutos secos, seguido del grupo con el complemento de aceite de oliva y finalmente del grupo de control.

Ignoro detalles del diseño experimental, como por ejemplo si fue doble ciego o no, algo muy importante en psicología (los tests de desempeño cognitivo lo son), especialmente cuando la experimentación tiene patrocinadores interesados en favorecer determinados resultados, pero demos por válidas sus conclusiones. Pues bien, una cosa debería quedar clara a pesar de ello y es que de ahí no se puede deducir que cualquiera que consuma aceite de oliva en cantidades industriales estará bien alimentado o mejor protegido contra las demencias que otro. El aceite de oliva tiene cero colesterol pero es el alimento más calórico que existe y su ingesta debe ser moderada. Un litro de aceite aporta en torno a 9000 kcal, que a la semana supondrían más de 1000 kcal ingeridas al día en forma de aceite (casi la mitad de las calorías recomendables para un adulto de esa edad). El exceso de calorías puede llevar a la obesidad, que sí es, por cierto, un factor de riesgo de primer orden sobre nuestra salud.

ObesidadAdultosEn realidad, si tuviéramos que analizar la buena o mala alimentación de poblaciones enteras solo por ese indicador (obesidad) parecería que es la dieta asiática y no la mediterránea la que debería ser nuestra mejor apuesta.

Y claro que decir “asiática” es algo muy incorrecto e impreciso, pero tanto como hablar de “dieta mediterránea”¿Qué es ésta fuera del uso compartido de una serie de productos que abundan en la zona? Hay varias dietas que podrían ser tales, tantas como países del entorno mediterráneo, y son muy diferentes entre sí según las cantidades que se consuman de unos u otros alimentos. Desde el punto de vista del equilibrio nutricional pueden ser mejor unas u otras, pero también pueden serlo desde el punto de vista de la sostenibilidad de los recursos, asunto no menor con una población que sigue creciendo en número y en demandas de calidad alimentaria, entre otras cosas.

Sabemos hoy que hay patrones genéticos seleccionados a lo largo de generaciones que hacen a unos grupos humanos más propensos a engordar que otros a partir de la misma dieta, o a digerir ciertos componentes mejor que otros. El lugar donde naces puede ser determinante para saber tu dieta óptima, como también puede serlo la edad, el estilo de vida o cualquier otra variable individual. No es lo mismo seguir una dieta vegetariana en edad infantil que hacerlo pasados los 60, cuando nuestro metabolismo tiene otro ritmo y seguramente también otras necesidades.

No tengo ni idea de cómo será la alimentación del futuro pero ya deberíamos tener claro que ningún alimento de producción local va a ser la panacea de nada, digan lo que digan los propagandistas de las diferentes industrias.

Aquí dejo un documental sobre el tema que puede ser de interés. Empieza con los investigadores de predimed (de donde salen los experimentos que recomiendan dieta mediterránea con frutos secos y aceite de oliva para prevenir el Alzheimer), pero da cabida a otras voces y expertos nutricionistas que tienen también mucho que decir, aunque solo sea poner un poco de sentido común entre tanta receta milagrosa como nos invade. Recomendable.

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