Lecturas contra mentiras

Huff Darrell

Por esas cosas del azar y las redes llegué estos días a Cómo mentir con las estadísticas, escrito a mediados del siglo pasado por Darrell Huff con ilustraciones de Irving Geis. El libro es un clásico en su género y seguramente uno de los más vendidos. Desde su enfoque divulgativo y ameno consigue muy bien lo que pretende: enseñar al lector de forma sencilla cómo le pueden estar engañando con los datos y su, no menos importante, representación gráfica.

Culpar a las estadísticas de generar confusión sería como culpar a la Física de Hiroshima y Nagasaki. La herramienta está ahí; es el uso incorrecto o indebido de los datos sobre lo que debemos estar alerta y tanto más cuanto más grave es la consecuencia que se pretende derivar de ellos. Eso de afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, si se aplicase al uso de los datos, depuraría tanto la desinformación antes de ver la luz que nadie se atrevería a hablar con la irresponsabilidad y alegría con que lo hacen algunos.

Porque no se trata -o no siempre- del uso de datos falsos, sino de datos reales pero llenos matices en su misma elaboración y origen, detalles que se nos ocultan o pierden por el camino cuando son citados. Es esa la peor de las manipulaciones, de la que no se puede librar quien recibe la información sólo consultando a las fuentes, pues precisamente éstas, cuando son fiables, suelen limitarse a poner los datos a disposición del público, sin entrar en valoraciones. Ahí está todo, incluidas las notas, fichas técnicas y advertencias que luego el comentarista incluirá …o no. Unas veces por abreviar y otras intencionadamente por alarmar o crear opinión en relación con algún tema. Los años de la crisis han sido propicios para la manipulación de datos estadísticos y en este sitio hemos visto ya numerosos ejemplos.

Como recomendación general, antes de creer este tipo de informaciones, da el autor una sencilla receta, hágase siempre cinco preguntas: ¿Quién lo dice? ¿Cómo lo sabe? ¿Qué falta? ¿Dio alguien cierto giro a la información? ¿Tiene sentido? Con eso no se librará del todo del posible engaño pero es un buen comienzo.

Desde algún ámbito afín a la divulgación y la estadística quizá se podría crear el Premio irónico “Darrell Huff” a los más mentirosos. Si tuviera éxito, seguro que evitaría más de un abuso metiendo miedo al ridículo por las tergiversaciones que, conscientes o no, se comenten desde distintos frentes. Junto con el Premio se llevaría un ejemplar de obligada lectura para que no repita públicamente el tipo de errores que le han hecho merecedor del mismo. Ya sé que la capacidad de algunos para presentar la realidad a la medida de sus creencias es tanta que igual hasta un premio irónico lo acababan anunciando en positivo, pero valdría la pena arriesgar.

En fin, con o sin premio, queda aquí la recomendación entusiasta de su lectura a cualquiera que sienta curiosidad por el tema o para aquellos que, no sintiéndola, tengan ganas de aprender algo nuevo pasando además un buen rato.

Anuncios

2 comentarios en “Lecturas contra mentiras

  1. Tomamos nota, estimado D. Gatodonte. Esta historia me recuerda mucho a Orwell y a su “1984”, de cómo pertenecer a la especie humana lleva siempre tanto a conservar el poder como a intentar conquistarlo. Cuando el mando es alcanzado se abre un nuevo ciclo de preservación del mismo, no apreciándose al cabo del tiempo demasiadas diferencias entre los recién llegados y los derrocados. Y entre las técnicas desplegadas, la “adecuada” presentación de los datos, es decir, de la realidad, juega un papel fundamental. Ese es el encaje perfecto de su reseña.

    Me gusta

    1. El uso y abuso de la estadística en el debate político para justificar objetivos y apoyar argumentos es algo habitual y no parece que vaya a disminuir, todo lo contrario. En este artículo de FT Magazine http://www.ft.com/cms/s/2/2e43b3e8-01c7-11e6-ac98-3c15a1aa2e62.html comentan varios ejemplos en campañas electorales. El dato puede tener diferentes explicaciones o incluso, como en el caso de Trump, ser todo un invento empezando por la fuente, pero eso no quita para que el efecto sobre el electorado se consiga igualmente, de manera que cualquier análisis posterior siempre quedará en segundo plano, tenga más o menos cobertura. Por otra parte, el abuso y mala interpretación de las cifras no es patrimonio exclusivo de políticos e informadores; especialistas de distintos ámbitos también pueden contribuir a la confusión, no siempre con malas intenciones pero tampoco siempre con buenas. Un sano escepticismo con respecto a cualquier cifra sería la mejor recomendación.

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s