¿Por qué viven menos en USA?

Uno de los gráficos que más circulan estos días por las redes es el que relaciona la evolución del gasto en salud por habitante de cada país y su correspondiente esperanza de vida.

Como ya comentamos en otro sitio la esperanza de vida es un indicador demográfico de las condiciones de mortalidad por edades en cada momento. No equivale a la edad máxima a la que vamos a llegar todos, ni la mayor parte, aunque en el lenguaje común lo interpretemos así. Pero es interesante observar el caso de USA en relación con otros países desarrollados. ¿Por qué siendo el que tiene un mayor gasto en salud (público y privado) está por debajo de todos ellos? ¿Y por qué comienza a distanciarse de lo que parece una tendencia general hacia los años 80?

Algunos tienen las respuestas tan claras que no dudan en ponerlas en circulación, aunque su demostración no vaya más allá del “pienso de que” que decía don Gustavo Bueno.

El gráfico

El gráfico anterior es una ampliación del extremo superior derecho del que pongo a continuación, en el que se utiliza una escala logarítmica en los ejes para visualizar en un corto espacio la evolución de esas dos variables en más países, incluyendo aquellos cuyo gasto es muy bajo (extremo inferior izquierdo).

health-exp-vs-life-expectancyl

La ampliación en cuestión también es un ejemplo de la deformación visual que produce recortar la escala del eje Y. Nótese que en éste la edad va de 30 a 90 años, mientras que en el primero empieza en 70 y se estrechan los espacios entre las marcas de graduación del eje X, cambios que tienen como efecto acentuar las pendientes.

La relación entre gasto en salud y esperanza de vida (evoluciones de cada país aparte) se refleja bien en el gráfico que vemos abajo, donde podemos observar que el incremento de gasto es más efectivo a niveles bajos de esperanza de vida que altos. La naturaleza tiene sus límites, mientras no la cambiemos.

life-expectancy-vs-healthcare-expenditure

Las causas

Muchos comentaristas ven en el gráfico inicial la prueba de la ineficiencia del gasto sanitario en Estados Unidos, donde los programas públicos no son del todo universales pero la suma de gasto público y privado es la más alta. El modelo de gestión sanitaria según algunos analistas estaría aquí en entredicho y sería más evidente a partir de los 80, coincidiendo con un giro liberal en la política norteamericana.

La opinión popular del país afectado, sin embargo, parece que no lo tiene tan claro. El análisis de un número importante de comentarios leídos aquí, se resume en el siguiente gráfico. ¿Se aproximará más a la verdad el sumatorio de muchos “piensos de que” que la imposición acientífica de uno sólo? Veámoslo.

Esperanza de vida en USA causas

A pesar de la percepción que tenemos en Europa de lo estupenda que es nuestra sanidad pública, son la dieta y los hábitos de vida lo que más preocupa a los estadounidenses en relación con el tema. Se incluyen en esa categoría los comentarios sobre la afición por comidas grasas, el uso de azúcar, fructosa y derivados, Coca-Cola, Big Mac y alimentos XXL en general, además del sedentarismo.

En el apartado Estadística se mencionaron algunas observaciones interesantes sobre la medida misma de la esperanza de vida, que al incluir mortalidad por lesiones desvirtúa la realidad del caso norteamericano -como lo haría en cualquier país con altos índices de criminalidad-, sin que ello tuviera que ver necesariamente con la calidad de su sistema sanitario. De hecho, un estudio que separó este factor redujo considerablemente las diferencias, invirtiendo la posición de USA en el ranking, aunque también ha recibido críticas al favorecer en el cálculo a países con alto PIB per cápita.

Por su parte, la relación con la migración hispana y la mortalidad deriva de que sus tasas cambian en sentido contrario a otros grupos de población en segundas y terceras generaciones pero no en la de llegada, que tiene menor mortalidad por edades que otros grupos de población residentes en el país, pese a que por término medio sus condiciones de vida van asociadas a menores ingresos y menor cobertura de seguros sanitarios. Lo que se conoce como “paradoja hispana” se ha vinculado a cambios en la dieta y factores genéticos, en línea con lo que es para el público el primer sospechoso.

Ignoro cuál de todas será la causa que más y mejor explique el caso, lo que me interesa aquí es poner de manifiesto que no siempre las cosas que muestran los gráficos se explican por lo que algunos insinúan en 140 caracteres. Las relaciones causales pueden ser varias según la particular visión de cada analista, sin que ninguno se equivoque del todo y a la vez ninguno tenga toda la razón. Quien quiera culpar a Ronald Reagan aún podrá ver en el tipo de alimentación una muestra de los efectos del liberalismo, y quien no quiera podrá alegar que el mismo liberalismo aumentó la prosperidad y con ello la obesidad, enfermedad de países ricos, que según la OMS se ha más que doblado desde 1980 en todo el mundo y que a diferencia de otras se puede prevenir. Lo mismo sucede con la inmigración hispana, ya que su incremento arranca históricamente a partir de esa década y si está relacionado con lo que vemos en el gráfico, puede ser tanto efecto como causa de esas u otras variables. Mientras no se demuestre lo contrario, correlación sólo es correlación, y conviene recordarlo.

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