Distorsiones ideológico-morales y memes

Por no sorprendentes razones oímos hablar a menudo de gobiernos de progreso o progresistas como oposición a gobiernos conservadores. De capitalismo salvaje frente a capitalismo humano, de neoliberalismo amigo de los ricos frente a socialismo amigo de los pobres. Pero, como algunos ya habrán notado, este lenguaje ideológico no tiene nada que ver con la realidad.

Si hay algo de progreso humano fuera del mundo capitalista no está en lo que queda hoy de sociedades gobernadas por revolucionarios anticapitalistas, por muy humanos que dijeran ser. El término pobresistas sería mucho más ajustado a esos países donde el crecimiento económico ha sido paupérrimo comparado con el de sus vecinos y no vecinos capitalistas (Corea del Sur vs. Corea del Norte, Singapur vs. Venezuela, Panamá vs. Cuba…) Y en cuanto al neoliberalismo, ya es revelador que los que dicen ser liberales lo miren suspicaces, cual sambenito sin sentido que otros les han colocado.

friedman

Acaso, cuando no se pueden probar resultados o estos no son los anunciados, no quede más remedio que librar la batalla del lenguaje, imponiendo significados engañosos que cumplan el papel revolucionario que se pretende. Las distorsiones perdurarán así en el tiempo y acabarán convertidas en el lenguaje de la Verdad. O, al menos, se intenta. No sé si esto encaja del todo con lo que ahora llaman Postverdad pero tiene buenos motivos para serlo.

Dentro de esta batalla por los significados es posible que hoy los términos igualdad y justicia social también sean objeto de deseo para los creadores de ‘Verdades’, si tenemos en cuenta la propaganda que intenta llevar esos términos a su terreno y, de paso, traer la confusión al nuestro.

Historia de un meme

Circula por numerosos sitios la interpretación (y contraposición) de igualdad y justicia que vemos en esta imagen.

Igualdad-Justicia

La imagen es, de hecho, una versión libre y voluntariosa de esta otra, tal y como lo explica su autor en  este sitio.

original

Como vemos, en su origen representaba lo que entienden por igualdad en política diferentes ideologías. Para el conservador sería, si acaso, tener todos lo mismo o igualdad de oportunidades, mientras que para una persona de izquierdas equivaldría a un reparto desigual, que busca conseguir un mismo resultado final. El liberal que aparece en la imagen original en inglés se refiere al sentido norteamericano del término, es decir, de izquierdas.

El interés en difundir una interpretación dada de justicia social puede explicar la transformación de uno en otro. El versionador de imágenes no sólo quiere que su sentido de igualdad se transmita correctamente; al transformarlo, añade que eso es además ‘lo justo’, a su particular entender.

Para los igualitaristas de izquierdas está claro, pues, cuál es su idea de justicia social, pero para quien quiera conservar lo suyo para sí, quizá esa idea no le parezca tan justa. En esta guerra por adueñarse de los significados surgen entonces nuevas imágenes, como la que sigue:

MemeJusticia

Memes hay para todos los gustos.

El agitprop de la desigualdad

¿Qué idea es la más correcta de justicia o de igualdad? Seguramente cada uno se convencerá de la más adecuada dependiendo de su mapa mental, posición o particulares intereses. Según Pinker el estudio del altruismo recíproco no confirma que a nuestra especie le guste especialmente el igualitarismo extremo y no por egoísmo, como a veces se cree, sino precisamente porque no coincide con nuestra idea de justicia:

“la gente se opone a un Estado de asistencia global no por avaricia, sino por justicia.(…) Esta psicología hace que las personas se opongan al bienestar indiscriminado y a los programas sociales expansivos no porque sean insensibles ni avariciosas, sino porque piensan que tales programas premian al indolente y castigan al trabajador.” (1)

El criterio de reparto igualitarista debe explicar por qué ese reparto que dice ser justo no causa otras injusticias en el lado de los que no sólo no reciben nada sino que son la fuente de la que se extraen los beneficios de los otros, y por qué esa y no otra ha de ser la medida estándar de aquello que se supone hay que igualar (simbólicamente la altura, pero todo apunta a que hablamos de ingresos).

El ejemplo de los incrementos (o reducciones) salariales permite entender esto cuando se realizan de forma desigual dependiendo del nivel previo de ingresos. Hay incrementos (o reducciones) que al ser progresivos y no proporcionales, dejan de ser equitativos, para esconder medidas forzadamente igualitaristas, tendentes no sólo a subir (o bajar) salarios “en media” sino de paso a reducir la desigualdad salarial existente. Esto no es algo hipotético, ocurrió no hace mucho en España con un gobierno socialista en el poder, que redujo salarios para todo el personal a su cargo aplicando coeficientes reductores desiguales y progresivos según los salarios de partida. El efecto puede ser igualador, pero no es por ello más justo, al ignorar la desigualdad de partida del colectivo.

El igualitarismo es recurrente

El tema de la desigualdad de ingresos tiene interés dentro y fuera del mundo académico pero la politización del mismo no es nueva. Suele venir de la mano de quienes prometen reducirla con sus infalibles recetas de ingeniería social, ya sea con una mayor o mejor redistribución de los impuestos o de un estatismo a ultranza. Si las medidas propuestas fracasan o tienen graves consecuencias, siempre se podrán distorsionar los hechos o los significados, de forma que las culpas caigan siempre en otra parte.

Por desgracia, esto tampoco es un caso hipotético. Es exactamente lo que hizo Stalin al servirse de la distinción socialismo y comunismo para justificar ante el pueblo el fracaso de su sociedad anticapitalista, tras prometerle un mundo idílico sin desigualdades ni injusticias. Según él, el socialismo era un estado temporal necesario, pero imperfecto, mientras que el comunismo sería ese futuro igualitario que aún estaría por venir:

“El carácter justificativo de esta nueva práctica terminológica es evidente. Stalin encuentra necesario explicar a la gran mayoría de sus súbditos por qué su nivel de vida es extremadamente bajo, mucho más bajo que el de las masas de los países capitalistas e incluso menor que el de los proletarios rusos en los tiempos del gobierno zarista. Quiere justificar el hecho de que los salarios sean desiguales, de que un pequeño grupo de cargos soviéticos disfrute de todos los lujos que puede proporcionar la tecnología actual, que un segundo grupo, más numeroso que el primero, pero menos numeroso que la clase media en la Rusia imperial, vive en un estilo “burgués”, mientras que las masas, harapientas y descalzas, sobreviven en barriadas congestionadas y están mal alimentadas. Ya no puede acusar al capitalismo de este estado de cosas. Así que se ve obligado a recurrir a un nuevo parche ideológico.
El problema de Stalin era más acuciante ya que los comunistas rusos en los primeros días de su gobierno habían proclamado apasionadamente la igualdad de renta como un principio a aplicar desde el primer momento de la toma del poder por los proletarios. Además, en los países capitalistas, el truco demagógico más poderoso aplicado por los partidos comunistas patrocinados por Rusia es excitar la envidia de la gente con rentas más bajas contra todos los que tengan rentas superiores.” (2)

Esto que pasaba entonces no parece muy distinto de lo que ha pasado después en otros sitios, como Cuba o Venezuela. La postverdad para consumo interno cumple bien su función durante un tiempo, aunque la verdad, al final, acabe cayendo por su propio peso.

NOTAS

(1) Steven Pinker, La Tabla Rasa (2002)

(2) Ludwig von Mises, Caos planificado, (1947)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s