Los sindicatos y la desigualdad

La encuesta 0% significativa que aquí traigo ha confirmado –no obstante- algo que ya suponíamos y es que según la opinión general, el sindicalismo es bueno para contener la desigualdad.

Históricamente, en economías avanzadas, la pérdida de sindicación ha ido acompañada de mayor desigualdad, pero quizá eso sólo sea una de las muchas consecuencias inevitables que ocurren al querer tener un bienestar mayor que nuestros abuelos.

En todo caso, si los que perciben menos ingresos hoy están mejor atendidos en términos generales que sus homólogos del pasado y disponen de más fácil acceso a un montón de bienes y servicios que antes ni siquiera existían ¿es realmente tan grave el incremento en la desigualdad de ingresos como algunos nos quieren dar a entender, o es sólo uno de los muchos asuntos de los que se apropian los que politizan todo con el fin de ganar puntos en la batalla por aumentar o disminuir el poder del Estado en la vida de las personas?…

Recuerden que desigualdad y pobreza deben considerarse a la vez y que son varios los factores que influyen en estos temas, no uno solo.

Pero a lo que vamos. La respuesta ‘el sindicalismo baja la desigualdad’ sería la correcta si tal cosa se produjera sin ninguna excepción y hay razones fundadas para dudar de que esa relación se produzca siempre, en todo tiempo y lugar.

Ciertas propuestas sindicales pueden incrementar el paro y la precariedad, sea o no ese su primer objetivo: temporalidad, deslocalizaciones, subidas de precios… En tal caso el poder sindical podría aumentar la desigualdad como objetivo final, no bajarla. Y basta una excepción teóricamente posible para que la regla ‘los sindicatos bajan la desigualdad’ no sea universal.

Esto es así porque la desigualdad de ingresos recoge todo tipo de ingresos, no sólo salarios. Así que hay al menos dos factores que podrían moderar el supuesto efecto igualitarista que el pensar general les atribuye: la tasa de empleo y la tasa de asalariados.

Además, también puede influir el tipo de sindicatos, ya que no todos juegan a favor del igualitarismo. Cuando se habla del poder sindical en los países nórdicos y se compara con el de Estados Unidos o el del Sur de Europa no se dice que las medidas sindicales propuestas aquí serían incompatibles con la economía que tienen los países del norte (donde no hay salario mínimo). Entonces, si el sindicalismo no es ni siquiera comparable entre países ¿cómo puede hacerse una regla general que sirva para siempre y para todos? Hay sindicatos profesionales que no tienen ningún interés en el igualitarismo, sino que lo que buscan es maximizar los intereses de su propio colectivo. Me viene a la mente el de controladores aéreos pero puede haber otros que representen cuerpos profesionales con un alto poder de negociación en determinadas circunstancias. La acción sindical en estos casos particulares también llevaría a subir la desigualdad, no a bajarla.

Por todo ello, la respuesta correcta sería la tres, ya que a veces pueden subirla y a veces, bajarla. Depende.

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2 comentarios en “Los sindicatos y la desigualdad

  1. Estimado D. Gatodonte: tengo una opinión sobre esto que está basada en mi experiencia profesional y, por lo tanto, fuertemente influida por lo que sucede en España en este respecto. En realidad, el llamado por los sociólogos “síndrome meridional” aplica también a mundo sindical y eso lleva a que aquí no se afilie nadie a pesar de que las cuotas son bastante pequeñas. Esta es la razón por la que los sindicatos tengan que recibir la mayor parte de sus ingresos del Estado (en realidad, todos estamos afiliados sin saberlo) y que la representación de los trabajadores sea una parte más de la Administración. Sobre todo para lo malo, es decir, para que se conviertan en organizaciones ineficientes y tendentes a la corrupción.

    Nada que ver con la fortaleza e independencia de los sajones y nórdicos, que son capaces de paralizar un sector entero durante meses porque tienen la capacidad económica suficiente como para pagar subsidios a los huelguistas.

    Honradamente creo que la población activa española está tan desacoplada de las organizaciones sindicales que no es posible establecer una relación entre desigualdad y su existencia. Son variables independientes.

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    1. Entre los economistas hay división también, pero la izquierda académica (que goza de muchas simpatías) cita rigurosos estudios donde la pérdida del poder sindical aparece relacionada con el incremento en indicadores de desigualdad. Dada la variedad de sindicalismos, como bien señala, yo creo que, como mínimo, antes de extrapolar a cualquier otra realidad, y sin necesidad de meternos a replicar estudios, convendría explicar algunas cosas. Sabemos, por ejemplo, que en torno al 80% del incremento de la desigualdad en España es atribuible al desempleo http://www.libremercado.com/2016-07-18/el-paro-y-no-los-ricos-explica-la-desigualdad-en-espana-1276578618/ Lo confirman estudios realizados por diversas instituciones e incluso aquí mismo hemos mostrado que la simple visualización gráfica del peso del desempleo por tramos de ingresos demuestra una mayor concentración en los más bajos. Por lo tanto es el paro lo que debería preocuparnos y no el poder sindical, que a veces sirve precisamente para aumentarlo. Hay que decir por eso que no todo es tan sencillo como a veces se quiere dar a entender y una especial responsabilidad deberían tener aquí los académicos, pero no siempre estos actúan de la forma desinteresada que desde fuera se les supone.

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