Invisibles, el Hollywood de Obama

De todas las cosas por las que se recordará el periodo Obama, no dudo que la deuda pública récord y la empatía como guía política ocuparán la atención de los estudiosos. No deja de ser irónico que el Presidente negro más militantemente empático que han tenido los Estados Unidos haya terminado su mandato viendo las peores revueltas por motivos raciales desde los años sesenta y con una expansión inusitada del terrorismo islámico, para el que ya no hay fronteras.
invisibles

En este tiempo, la industria del entretenimiento también se ha contagiado de la causa empática del Presidente y como resultado nos ha traído Invisibles (Time Out of Mind)uno de los productos que mejor representan la idea de ponerse en el lugar del otro más que en uno mismo. En este caso, es Richard Gere al que vemos ponerse en el lugar de un homeless. Conocida es la sensibilidad del actor por toda causa noble, el Tibet, los indígenas americanos y, desde hace un tiempo, también los ‘sin techo’.

La película fue estrenada el año pasado pero el actor y su pareja, concienciados por el tema y colaboradores habituales de una ONG local, han querido presentarla de nuevo en el reciente Festival de Cine de San Sebastián. Dice Richard Gere que el problema es muy grave y que aquí hay unas 60.000 personas sin hogar sufriendo malas condiciones y abusos. La realidad es algo distinta de la que le cuentan al actor, pero ya sabemos que las ONGs no mienten, es sólo que sus buenas intenciones les dan permiso para exagerar.

En España, según la última encuesta a centros que ofrecen alojamiento y/o comida a estas personas, la cifra es de algo menos de 23.000. La mayor parte son hombres y casi la mitad extranjeros (46%). De estos, un 57% son de origen africano y suelen alojarse en centros de financiación pública para personas sin hogar, después de pasar por los famosos centros de internamiento de extranjeros.

En una escena de la película un compañero de albergue comenta que el coste de su manutencion para el Gobierno es mucho más de lo que él necesitaría para recuperar su dignidad, a él le bastaría un alquiler que le permitiera tener una vivienda propia. El alojamiento en viviendas en lugar de albergues es promovido por la ONG amiga del actor, como queda aquí claro, tendencia que además de dignificar a las personas, sugieren que reduce costes. En EEUU este tipo de atención a personas sin hogar se inició ya en tiempos de la administración George W. Bush, pero también aquí, muchas viviendas propias o cedidas por diferentes instituciones son utilizadas por administraciones y ONGs de forma ocasional o permanente para las personas que atienden, bajo supervisión de asistentes sociales. Esto se ha puesto en práctica en Madrid sin ir más lejos, como demuestra esta noticia  de hace un año.

El invisible de la película vive en la calle, sufre el desprecio de los transeúntes, la comida caducada, las ratas y la burocracia de hospitales y albergues. El actor se mete en la piel de un homeless ya en la madurez que ha perdido a su familia y ha caído en la desgracia del alcohol, pero… sigue siendo Richard Gere y, en fin, no puede esconder su 1,80 y su percha de modelo, aunque lleve ropa usada. Una película, seguro, a la medida de su sensibilidad pero quizá no tanto de su físico. Invisibles tiene todos los tópicos ya conocidos sobre el tema y se la ve llena de buena voluntad y conciencia social, pero está destinada a hacer acólitos y recaudar fondos. Como docudrama aporta poco y como película aburre mucho.

Reconozco que mi visionado puede estar influido por el clásico de Preston Sturges Los viajes de Sullivan (Sullivan’s Travels). Una película de 1941 en la que el protagonista no es un pobre sino un cineasta rico que quiere hacerse pasar por pobre, algo así como Richard Gere. Tras enriquecerse haciendo comedias, se plantea dar un giro social a su carrera y hacer películas sobre los pobres, para concienciar a la sociedad de sus problemas. De este modo y para saber lo que de verdad sienten los pobres decide hacerse pasar por uno. Convertir en comedia el pobrismo de los ricos era el objetivo de aquella película, lo que si no empatiza con todos, por lo menos sí simpatiza con los gustos de la mayoría de los espectadores. Así que si no les convenció Invisibles, prueben a ver esta otra aunque sólo sea para desquitarse.

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