Literatura y cine para no perderse

El Espacio Fundación Telefónica merece estos días una visita por triple motivo. La exposición de Hitchcock, abierta hasta febrero, va a ser uno de los mayores atractivos de la temporada. Lo es ya a una semana de ser inaugurada. Todo muy bien pensado y dispuesto, desde la entrada a las salas hasta las explicaciones sobre los recursos característicos del director, innovaciones, arte, vestuario, influencias… Cinéfilos y no tanto disfrutarán seguro la visita, lo hayan visto todo con calma o a vista de pájaro. cuervos

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Anuncio japonés de la película El hombre invisible, 1933

Bajo ésta se encuentra Terror en el laboratorio, a la que apenas le quedan unos días, sobre ingenios y monstruos de fabricación humana que nacieron primero en la literatura y se universalizaron con el impulso del cine. Frankenstein, el representante más ilustre, surgió de la imaginación de su autora hace 200 años, lo que ha servido de excusa para montar este año la exposición, más reducida que la anterior en espacio, pero llena de curiosidades y objetos interesantes.

Para completar la visita literario-cinéfila no perderse en este mismo sitio la dedicada a Theremin en una sala próxima. Inventor ruso del único instrumento musical que se toca sin contacto y con una biografía que a más de uno le parecerá “de cine” por todas las peripecias que atravesó. El instrumento ha sido muy utilizado en películas del género intriga y sobre todo de ciencia-ficción (Vinieron del espacio, Mars Attacks…). Alguna incluso en la filmografía de Hitchcock. ¿Recuerdan cuál?…

Hay más exposiciones literarias que coinciden en estas fechas en Madrid, aprovechando centenarios para conmemorar y revisitar la obra de diversos autores. Todavía queda 2016 para hacer un hueco a algunas sobre Cervantes. La Biblioteca Nacional es, creo, parada obligada, con actividades sobre el IV Centenario que se suceden unas a otras durante todo el año.

Encontramos aquí otra sobre la obra de Buero Vallejo a la que le quedan unas semanas, que también vale la pena. Oportunidad para conocer su faceta de dibujante y recordarlo como dramaturgo. Mucho antes de que a alguien se le ocurriera simular movimiento en obras clásicas de la pintura, Buero Vallejo ya había puesto a andar, y hasta a hablar, a Las Meninas.

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