Instrumentalizar el dolor

Los amigos del Estado intervencionista andan estos días preocupados en su teatro de la indignación con lo que llaman “pobreza energética”. Más adelante será la pobreza vacacional, sedentaria, hídrica o tecnológica, pero es invierno y cada época del año tiene para el demagogo su fantasmagórico mal, como el Tenorio, que viene a casa por todos los Santos.

Hemos hablado antes aquí de ese fenómeno y de lo artificioso del dato estadístico en el que se basa. Hoy toca apuntar algo más en relación con la mortalidad durante los meses de invierno, que algunos quieren vincular con el tema.

Como bien ha señalado en solitario este medio de comunicación, suponer que un porcentaje de los fallecidos entre diciembre y marzo (nada menos que un 30%) son debidos a la pobreza energética es algo totalmente arbitrario, no basado en ningún estudio ni estadística (oficial o no) que debamos creernos.

La Estadística de Defunciones por causa de muerte que elabora el INE no recoge nada como tal y el indicador que usualmente se toma como muestra de lo que sube o baja la pobreza energética (porcentaje de hogares que en una encuesta dicen no poder permitirse mantener la casa con una temperatura adecuada durante el invierno) apenas guarda relación con el porcentaje de muertes invernales, como se puede ver en el siguiente gráfico.

mortalidad-invernal-x-pobreza-energetica

Fuente: Estadística de Defunciones y Encuesta de Condiciones de Vida (INE)

En 2005 el indicador de la encuesta era casi dos puntos menor que en 2014 pero la tasa de mortalidad invernal fue entonces casi cuatro puntos superior a la registrada ese mismo año, entendiendo por tasa de mortalidad invernal el porcentaje de fallecidos entre diciembre y marzo sobre el total de fallecidos entre diciembre del año t y noviembre del año t+1.

Si existiese algún tipo de relación entre lo que llaman artificiosamente “pobreza energética” y mortalidad invernal ¿no debería haber sido superior la tasa en 2014? Hay que tener además en cuenta que el porcentaje de la población mayor de 64 años es creciente todos estos años y por tanto también fue mayor en 2014.

Muchos fenómenos en la naturaleza tienen un aspecto cíclico. La mortalidad es uno de ellos, con su máximo en épocas invernales, entre diciembre y febrero. Pero también influye la composición demográfica de la población. Se ha dicho alegremente que como entre 2010 y 2015 los fallecidos aumentaron casi un 11% entonces también “los recortes” han tenido que afectar a la mortalidad, pasando por alto que en ese mismo período el porcentaje de mayores de 64 años se incrementó en casi dos puntos (o, si lo prefieren, un 10% en incremento porcentual).

defunciones-2003-2014

Fuente: Estadística de Defunciones (INE)

Y como la mortalidad, muchos factores de riesgo también son cíclicos y ajenos al recibo de la luz. Un 11% del total de fallecidos en el último año están relacionados con enfermedades del aparato respiratorio. La gripe, por ejemplo, es una causa que sí contempla la Estadística de defunciones y que además tiene un patrón cíclico bien observable. Pese a ello y las campañas que hacen las autoridades sanitarias, muchas personas mayores no se vacunan, por desconfianza o simplemente porque prefieren no hacerlo.

gripe-2003-2014

Fuente: Boletín Epidemiológico Semanal, BME (INE)

El no apagón a familias vulnerables que está sirviendo de campaña electoral a los demagogos de turno esconde un plan menos noble de lo que parece. Es en parte apropiación de algo que hace muchos años gestionan los servicios sociales y en parte instrumento político para encaminar el Estado hacia una economía menos libre y más intervenida.

Quien instrumentaliza la pena para agrandar el Estado no busca ayudar a la gente, sino meternos a todos en una espiral intervencionista, que empieza por garantizar derechos inventados, continua por incrementar los precios y termina por ser incapaz de garantizar ni los servicios ni su distribución. Cuando el demagogo juega a controlar la economía, el resultado no es una economía controlada sino el caos incontrolado, como hemos visto tantas veces en estas y otras latitudes. No es con chavistas ni burócratas como mejoramos los precios y la calidad de los servicios que tenemos y no es como vamos a mejorarlos en el futuro.

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