Un sindicato, un libro y una serie

puerto

Es difícil decir con exactitud cuál es el sueldo medio de un estibador, empleados de carga y descarga que operan en los puertos al servicio de una sociedad propia. En diversos medios se ha publicado que entre 60 y 70.000 euros al año, no siendo raro encontrar salarios por encima de 100.000. En España, el salario bruto medio anual en 2014 era de 22.858 euros, así que, sea cual fuere el suyo, están bastante por encima de la media y más aún del salario mediano, que se cifra en 19.264 euros.

Salarios altos en entornos de precios bajos tienen además una ventaja comparativa en poder de compra, como ya vimos en El poder del dinero.

En un mercado libre, salarios altos están relacionados con productividades altas, lo que viene a ser la rentabilidad del trabajo, la cual a su vez puede estar determinada por el nivel de demanda y la competencia. Sin embargo, en un mercado no libre pueden pasar cosas muy distintas.

Una consecuencia habitual de las regulaciones estatales en servicios cuya competencia está fuertemente limitada es incrementar salarios al margen de las productividades. El efecto que eso tiene sobre el conjunto de la economía es algo que no todos los economistas comprenden, por extraño que parezca. Pero costes de personal no acordes a la rentabilidad de las empresas y la productividad tienen seguro efectos perjudiciales, que se revelan más tarde o más temprano, generando un mayor empobrecimiento en el entorno (vía paro, precios altos, impuestos, menor producción…). Como dice Henry Hazlitt en su pequeña pero grandiosa obra divulgativa La economía en una lección”:

El poder de los sindicatos obreros para elevar los salarios con carácter permanente y en relación con la totalidad de la población trabajadora ha sido notablemente exagerado. Tal exageración es, principalmente, el resultado de no reconocer que los salarios fundamentalmente evolucionan en función de la productividad del trabajo.

Con todo, para las empresas que están obligadas a contratar los servicios de la sociedad de estibadores, el problema del monopolio de la estiba no son tanto los jornales como el control que ejerce su sociedad hasta para decidir el número de empleados que son necesarios en un momento dado. Desde su punto de vista pueden ser tres, pero si el sindicato dice doce, tendrán que abonar el coste correspondiente a esos doce.

Es por eso que la comparativa en el sector o rama de actividad no debe verse tanto por los salarios como en relación a lo que suponen los costes de personal sobre el valor de producción. Como se ve en el siguiente gráfico, España es el país de los abajo considerados en el que esa proporción tiene su valor más alto, que en 2014 es el 57%. El share aludido es la barra de color azul, mientras que la gris nos daría una aproximación al coste por empleado (salarios y demás costes laborales).

estibadores
Fuente: Annual detailed enterprise statistics for services, Eurostat

En esta rama de actividad se incluyen otros trabajadores además de los estibadores. Esos otros son, por ejemplo, los trabajadores ferroviarios de manipulación de mercancías (sector que, en el caso español, también controla en su mayor parte el Estado) y otras empresas donde la mayor presencia del mercado tiende a bajar esa cifra. Ello nos da una idea de cuál es el problema del que se ha estado hablando estos días, a raíz de una sentencia europea que obliga a España a liberalizar las operaciones de estiba.

Contrariamente a lo que algunos piensan, la sociedad de la cual dependen los estibadores no es fruto de una admirable lucha obrera. Es un monopolio que surgió en tiempos predemocráticos al amparo del régimen anterior. El recurso a la huelga, más o menos encubierta, cuando no a otro tipo de acciones sindicales menos pacíficas, busca precisamente mantener esos privilegios u obtener importantes compensaciones, caso de abrirse a la competencia, conocedores como son de la repercusión que tienen en la economía por la importancia del comercio exterior.

La falta de competencia y el ejercicio de la actividad en régimen de monopolio propicia otros males además del sobrecoste del empleo y el coste directo e indirecto para el resto de la economía, como es el nepotismo (equipos de trabajo creados por el interés familiar) y la discriminación (las mujeres no son bienvenidas). Estas y otras características de la estiba quedaron bien retratadas en la segunda temporada de The wire, serie de la HBO que, para quien no lo sepa, centraba las escuchas policiales en el entorno del puerto de Baltimore. En esta temporada nos acerca al problema del tráfico ilegal de personas y el papel que juega un decadente sindicato de estibadores que trata de resistirse inútilmente a la competencia exterior y la modernización. Inevitable recordar estos días la famosa serie.

 

 

 

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